Los editores casi nunca despublican un reportaje lícito. Nos centramos en correcciones, desindexación donde la ley lo permite y en superar el artículo con páginas mejores cuando no se puede borrar.
Una redacción casi nunca borra un artículo verdadero porque incomode. Puede corregir errores, actualizar titulares o quitar un nombre en casos limitados. Si el artículo se queda, el camino viable suele ser sacarlo de la primera página.
En la UE, los buscadores pueden desindexar ciertas URL en búsquedas de nombre. Eso no borra el artículo y no siempre aplica a empresas. Solo presentamos solicitudes con base jurídica real.
Cualquier contenido de reemplazo —perfiles, entrevistas o páginas propias— se le muestra antes de publicarlo. No inventamos menciones de prensa ni asociamos su nombre a medios que nunca le cubrieron.
Casi nunca, si la información era lícita. Podemos pedir correcciones, actualizaciones o desindexación, y superar la pieza.
No. Una desindexación exitosa suele afectar resultados de búsqueda en jurisdicciones relevantes, no el sitio del editor.
Por las URL que posicionan para las consultas objetivo a las 4–12 semanas, no por un “score de reputación” inventado.